Confundido en mi nuevo rol de padrastro

10 de Diciembre de 2016 |   0 Comentarios

Tengo una situación nueva que no se cómo afrontar. Yo no tengo hijos y mi pareja tiene una niña de 8 años que no tiene relación con su padre. Solo la llama por teléfono, no la ve ni paga la pensión de alimentos. Mi pareja no le deja ver a la niña por alguna razón que desconozco. Yo he intentado durante 18 meses hacer lo posible para adaptarme a la situación, ya que la madre lo vale, pero no me resulta nada fácil. Intento educar a la niña desde el respeto y ayudar dentro de mis conocimientos. Le expliqué que no soy su padre y solo quiero orientar y ser un soporte asumiendo un rol difícil. Resulta que la niña no me respeta porque la madre me quita autoridad y tiene celos y está muy consentida por la madre y los abuelos. Mi paciencia se ha acabado ya que no veo luz al final del túnel. Me planteo técnicas menos tolerantes con la finalidad de que entienda que su vida ha de empezar a cambiar y asumir su familia reconstruida pero me da miedo alargar una relación que empiezo a ver antinatural. Esta situación me genera bipolaridad y cambios de humor. Me apetece ser padre pero me huelo que la niña que no deja de ser una víctima me puede llegar a complicar mi proyecto ideal de futuro. Como si empezase ya mal. Agradecería orientación a mi situación respecto a la relación con la niña con la finalidad de encaminar el proyecto.

Responde: Sandra Borro

Parece que tienes un problema grave de comunicación con tu pareja. Es necesario que os sentéis a hablar en profundidad de lo que cada uno espera de la relación y de lo que está dispuesto a ceder para que los dos podáis construir un proyecto de futuro común, acorde a vuestras posibilidades.    

En primer lugar  necesitas saber por qué tu pareja no reclama judicialmente la pensión de alimentos e impide que la niña se relacione con su padre biológico. Solo en casos muy extremos de violencia doméstica o adicciones se justifica negar las visitas al progenitor y en cualquier caso es un juez quien tiene que tomar esa decisión. Tu papel en estos momentos es secundario con respecto a la niña hasta que este tema esté aclarado. De todos modos siempre es importante no pretender sustituir al padre o madre ausente, sino asumir un rol complementario.

El aspecto más difícil de la vida de la familia reconstituida es la crianza de los hijos. Los padrastros o madrastras deberían establecer primero una relación con los niños que se parezca más a la un amigo, en lugar de parecer alguien que impone la disciplina. Las parejas también pueden acordar que el padre que tiene la custodia es el principal responsable del control y disciplina de los niños hasta que el padrastro o madrastra y los niños establezcan un vínculo sólido. Hasta que los padrastros o madrastras puedan asumir más responsabilidades de crianza, simplemente pueden controlar la conducta y las actividades de los niños y mantener informados a sus cónyuges. Podéis preparar una lista de normas del hogar. Estas pueden incluir, por ejemplo, "acordamos respetar a cada miembro de la familia" o "cada miembro de la familia acuerda limpiar lo que ensucia", etc.

En un interesante artículo sobre las familias reconstituidas, la psicóloga Elena Mató señala que es habitual que los niños tengan dificultades para aceptar y adaptarse a la nueva situación y a un nuevo adulto, sobre todo hasta que existe un mayor conocimiento mutuo y un afianzamiento de las nuevas relaciones entre todos. Los niños pueden mostrar conductas de oposición o boicot al nuevo adulto, junto al deseo de expulsarlo. En estos casos, un error frecuente por parte de la nueva pareja es ponerse excesivamente autoritario o agresivo, lo que obligaría al otro miembro a posicionarse en defensa de los hijos y abriría una brecha entre los nuevos cónyuges.


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