Siempre pasa algo malo que me quita las ganas

11 de Diciembre de 2016 |   0 Comentarios

Cada vez me cuesta más seguir avanzando. Cuando inicio un proyecto, empiezo bien, motivado, con ganas, pero siempre sucede algo ajeno a mis responsabilidades. Por ejemplo: cuando se dice “suele sucederle a 1 de cada 1000", ¡yo siempre entro en ese 1! Mala suerte, mala racha, no sé…, pero siempre pasa algo que termina con mis proyectos o los vuelve muy complicados. Y si bien he volcado el 100% de mi voluntad para poder seguir adelante, el agotamiento cada vez me pesa más. Me veo con mucho potencial, pero siento como que algo me obstruye, me hace sentir una gran presión en mi interior y me termina poniendo mal.

Responde: David Salinas

Las atribuciones causales son las explicaciones que damos al porqué de los eventos que nos ocurren. Así, existen estilos de atribución especialmente irracionales y disfuncionales. Por ejemplo, pensar que lo me ocurre es producto exclusivo de fuentes ajenas a mí (locus de control externo = suerte, los otros, Dios, el sistema…); que me sucederá siempre (atribución causal de estabilidad), y en cualquier tipo de situación (globalidad).

Este estilo de pensamiento puede provocar indefensión: cuando pensamos que lo malo nos ocurrirá siempre, en cualquier ámbito y que yo no puedo hacer nada. U optimismo ingenuo: lo bueno me pasará siempre y en cualquier parte, porque tengo muy buena suerte. Ni un extremo ni el otro. El pensamiento polarizado no produce respuestas adaptativas. Saber que, los “siempre”, los “nunca”, los “todo” o “nada” no existen, y que aunque hay factores que no controlamos y los resultados no siempre dependen exclusivamente de nosotros, que hay muchas cosas que podemos hacer para influir sobre nuestras expectativas y ayudar a mejorar nuestro estilo de afrontamiento frente a los retos de la vida.

Por otra parte, está la interpretación que hacemos del fracaso. Si hago una valoración castastrófica de mis fracasos, me agotaré o sucumbiré al miedo ante un nuevo fracaso (como te ha pasado a ti). Si evalúo mi fracaso como una oportunidad para seguir aprendiendo y creciendo, el resultado será bien distinto. Muchas de las personas que han tenido éxito en la vida, han debido fracasar una y mil veces. Detecta en qué fallas y puedes corregir, pero sobre todo, qué es lo que se te da bien, cuáles son tus fortalezas, para aprovecharlas mejor frente a los nuevos retos. Un psicólogo te puede ayudar a conocer tus puntos débiles y puntos fuertes, y a darte cuenta de que… No, no todo depende la buena o mala suerte. ¡Ánimo, un abrazo! 


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